22 sept 2012

Otra semanilla...


El fin de semana pasado ya me fui de rutilla. Con un compañero de trabajo nos acercamos a Jūrmala, que es "Playa" en letón. ¿Para qué complicarse?. Es el pueblecito de veraneo por excelencia del Báltico que queda al oeste Letonia, a 22 km de Riga más o menos.
Fuimos en tren, así que tuve el honor de conocer los ferrocarriles letones. Los trenes son bastante viejos, pero muy muy espaciosos. Se tarda unos 30 minutos en llegar y cuesta 1 LVL por trayecto (1,40 EUR).
Son varias áreas residenciales los que forman esta ciudad. Es bastante elitista. Las casas allí son muy caras, y por eso comentan que está lleno de rusos. Si no entendí mal a mi amigo, los rusos, después de la caída de la URSS y la posterior independencia de las repúblicas bálticas, para conseguir la nacionalidad les bastaba con comprar una casa. Y ahí se metieron.
La playa que pasa por Jūrmala da al Golfo de Riga en el Mar Báltico, y tiene nada más y nada menos que ¡33km de largo! A mí no me ha tocado temporada de veraneo, así que no la he visto en toda su plenitud, pero había mucha gente de paseo, y aun quedaban chirinquitos. Aparte, vi ondeando la bandera azul, y he de reconocer que sí que la tienen cuidada.
La parte central del pueblo, tiene unas cuanta calles peatonales con tiendas, casetas de souvenirs y restaurantes. Puedes encontrar precios para todos los gustos.



A nuestra llegada, bajamos en la estación Dzentari y nos adentramos en un bosque dirección a la playa. Aquí os muestro de cómo debe de ser en verano. Ya me tocará para el año.


El día no acompañó mucho, así que volvimos a Riga un poco hechos polvo ya que nos hicimos una pateada bonita.
El lunes pasado me fui de de viaje hasta el jueves. Para ir al aeropuerto llamé a la compañía Baltic Taxi. Antes había pedido una tarjeta en la empresa. Cuando llega a tu destino das esa tarjeta, que es como una de crédito, y la factura pasa directamente a la empresa. Sólo tienes que firmar un papelito y luego justificar el gasto. Me parece un método muy cómodo. Sobre los taxis, hay que informarse. Hay que estar seguros de qué compañía coges el taxi, ya que muchos de ellos son ilegales.
Por otro lado, sigo experimentando con comida en el supermercado. Esta vez me he comprado algo para el desayuno, que aun no sé exactamente qué es, pero sé que es para las mañanas y que necesito leche para ello... La próxima vez compraré el Kéfir que, aunque ya lo había probado en España, aquí es como una religión, y poco a poco voy entrando.
Mañana me pondré en serio a buscar más atuendos para el invierno. Estamos a finales de septiembre y yo ya ando con mi ropa de invierno de ahí :s. La que se avecina....

9 sept 2012

Primera Semana

Voy a hacer un resumen lo más breve posible de lo que fueron estos días.
El fin de semana anterior, finalmente pude bajar a la zona vieja. Al bajar del tranvía, entré primero en un centro comercial (qué raro) llamado Stockmann. Es una especie de Corte Inglés finlandés, pero más cutre. A mí no me gustó.

Al salir de allí ya me adentré en la zona vieja. Los comercios abren los domingos también, y fui a dar a una librería. Aproveché para comprar los diccionarios que quería. Mi idea inicial era comprarme dos diccionarios de bolsillo. Uno Español-Letón, Letón-Español, y otro Español-Ruso, Ruso-Español. Con el de ruso no hubo problemas pero, al menos en esa librería, no había diccionarios de bolsillo de letón español, y aparte, tuve que elegir. O letón-español, o español-letón, ya que ninguno tenía las dos posibilidades. Así que me cogí el de letón-español. Estoy ahora que no sé ni como se dicen cosas básicas como adiós, o gracias, ya que no puedo hacer la búsqueda inversa
Me adentré en la zona vieja, y estuve callejeando. Tiene unas calles muy acogedoras y es toda adoquinada. Así que, como primer consejo, no es muy seguro ir de tacones por ahí. Como anécdota, encontré una zapatería que se llama Vigo.
Visité los típicos monumentos: Igkesia de San Pedro, la Casa de las Cabezas Negras, la casa de los Tres Hermanos, la Catedral, la Puerta Sueca....

Fui caminando un poco sin rumbo entre las calles, y no paré de ver cosas que me llamaron la atención. Hay un montón de cafeterías con encanto en todo el casco antiguo, y como no, mucho turista. Pero sólo escuché a unos españoles.
Ese día comí por ahí en una pizzería. Las botellas de Coca Cola aquí son de 25 cl, no de 20 como allí.
Siguiendo con cosas de Letonia, me llama la atención la cantidad de Ópticas que hay aquí. No es Taiwán, pero las hay a montones.

El lunes empecé en la oficina. Vivo cerca de una escuela, y cuadró en que era el primer día de colegio. Aquí tienen por tradición que el primer día de colegio (y creo que también el último) los niños tienen que ir de traje y las niñas bien arregladitas también. Aparte, tienen que llevar un ramo de flores al colegio. Me hizo gracia ver a todos los enanos encorbatados yendo a la escuela.
Cuando llegué a la oficina, fui muy bien recibida. Mis compañeros son en su mayoría letones y rusos, pero hay también bastante lituano, estonio, y de la República Checa y seguro que algo más, pero no de España. Me han estado ayudando un montón para entender todo el funcionamiento de la empresa. Esta semana ha sido de adaptación, y ahora ya toca ponerse las pilas con más temas. Quizá lo que peor llevo es lo de los horarios de las comidas. Mis compañeros se levantan para comer a las 12, y claro, o lo acepto, o como sola. Y allá nos vamos. Luego las tardes se hacen muy muy largas. ¡Menos mal que el café lo dan gratis!

También he ido a arir una cuenta bancaria. Ya antes de venirme, estuve mirando sobre bancos asentados aquí. Letonia no tienen unos bancos con muy buena fama. Ya me había decantado por el Swedbank, un banco sueco, y mis compañeros también fue el que me aconsejaron. Cuando llegué al banco y me atendieron, por el hecho de ser extranjera te hacen rellenar un formulario, y tiene que pasar a otro departamento para su aprobación si concluyen que eres una persona"apta". Así que dos días más tarde, tuve que volver y, después de mi aprobado, me abrieron la cuenta. Una cosa que me llama la atención también, es que aquí la gente usa más internet que en España. Casi todo lo del banco se mueve por internet, y tienen un sistema curioso (al menos en este banco). Es el siguiente:
Tienes tu usuario y tu contraseña. Una vez que lo verifica, de una tarjeta que te dan (del tamaño de una tarjeta de crédito) con 72 códigos de 6 cifras cada uno, te dice "Escriba el código X", y mirando la tarjetita, lo rellenas. Y así accedes a tu cuenta.
El chico del banco muy majo. Me estuvo haciendo un montón de preguntas sobre España, y al final, acabamos hablando de fútbol. Raro, ¿no?

Como buena ciudadana en la distancia, sabía que tenía que ir a la Embajada por lo de las papeletas para las elecciones. Así que un día, después de salir de la oficina, fui hasta allí. De la oficina salgo a las 6, por lo que ya no contaba con que estuviera abierta. Pero al menos quería saber donde quedaba. La Embajada queda en la calle Elisabetes Iela 11, en un edificio con más embajadas. Esa calle es una de las prinpales en la arquitectura Art Nouveau. Como la embajada quedaba a la otra punta de la calle de mi parada de tranvía, me la pateé entera. Los edificios son impresionantes. Aquí un ejemplo.


Llegué a la Embajada y efectivamente, cerrada. Así que decidí ir al día siguiente, previa llamada antes para saber el horario. Pues resulta que sólo abren de 9:30 a 13:30. Os podéis imaginar qué tuve que hacer mi hora de comer. Y aun con esas me llevó más tiempo. Al menos, sé que podré votar.

También me he dado cuenta de una cosilla. Las puertas en general, abren al revés de lo que estamos acostumbrados. Me explico. En España, si entras en una habitación, en términos generales, abres la puerta hacia la habitación. Aquí no. Lo hacen al revés. En mi casa, la puerta del portal, abre hacia fuera, la puerta de entrada al pisito, abre hacia fuera, la del baño lo mismo, y las de todas las salas de la oficina.

Y otro consejo: Si fumas tabaco de liar, vente con provisiones de todo. En el tema de los filtros que comentaba en el anterior post, os subo una foto para que se vea más claramente.

Perdí el papel que había comprado el domingo anterior en el Centro Comercial y fui tirando de uno que encontré en mi agujero negro llamado bolso. Pero se me acabó. Pregunté en tres sitios donde venden tabaco, dos de ellos quioscos Narvesen que es donde se vende tabaco, y una gasolinera. En ninguno de los tres tenían papel de liar. Así que al llegar a casa me puse en serio a buscar el librillo perdido y lo acabé encontrando.
Como no fumo en casa, siempre bajo a la puerta del portal, lo que hace que fume menos ya que hay que bajar y subir 5 pisos a pie. En una de estas, estaba con mi cigarro en la mano, y vino una abuelita rusa, como la llamo, que vive en mi edificio, con pañoleta en la cabeza de colorines, y me empezó a hablar. Yo con gestos le intentaba decir que no entendía. Así que dijo algo de "rusky" y ya le dije que yo "rusky" nada. Pero no le importó, porque me echó un discurso en ruso muy seria. Yo intuyo que era para que no fumara. Pero claro, son intuiciones.



2 sept 2012

Comienzo tranquilo

Hoy ha sido un día tranquilo. Demasiado para mi gusto.

Me levanté a eso de las 10 de aquí, un poco remolona con la intención de ir a desayunar algo. llovía a ratos. Con la ducha larga que me metí, y ordenar un poco mis cosillas, ya me habían dado las 12.
Bajé en búsqueda de una cafetería, que me quedase de camino a la parada de bus a la que tenía que ir para ir a un centro comercial que me aconsejaron para todo tipo de compras. Y nada, sacando una gasolinera, ¡no vi de camino ninguna cafetería! A mí ya se me estaba haciendo un agujero en el estómago que empezaba a reclamar comida, dado que el día anterior con los nervios ni se acordó de pedirla.
Así que sin café ni nada, cogí el bus. Podía elegir entre varios, pero el 40 apareció de primero. por precaución, conté las paradas que tenían que pasar, siete, pero este bus ya indicaba dentro cuales eran las paradas siguientes.
Aunque puedes entrar por las puertas traseras, yo, como buena novata y buena ciudadana, iba a pasar el bono a la máquina igualmente.
Después de las siete paradas, llegamos al centro comercial Alfa. Tiene tanta fama que ¡hasta el nombre de la parada se llama igual! Es como si alguna de nuestras paradas de bus se llamara "El Corte Inglés"



Entré con la intención de hacer una compra gigantesca. Pero al final no fue tal. Sólo el hecho de pensar que luego me tenía que pegar una pateada cargada como una mula, me sacó las ganas. Así que decidí que sólo llevaría lo más urgente: Edredón, sábanas y algo de comida. Antes de ponerme a ello, di una vuelta, buscando una cafetería o algo donde comer. Algún sitio encontré antes de parar donde paré, pero sólo el hecho de no saber qué ponía en los letreritos de los locales, me echaba para atrás. Así que opté por mi café con leche y un dulce, donde sólo tenía que señalar.

Una cosa a destacar también, aunque no es en el pimer sitio que lo veo, es que aquí todos los comercios tienen el típico platito donde quieren que cuando les pagues dejes el dinero. No les gusta que se lo dés en mano. Las vueltas siempre siempre, te las dejan en el platito. Cuanto menor contacto físico, mejor.
Dando una vuelta me di cuenta de que la presencia de marcas españolas en este centro comercial no es pequeña. Hay un Zara, Pull & Bear, Bershka, Mango y un comercio de zapatos que se llama Alikante, el cual tiene una bandera de españa con un toro enorme (típico tópico).

Vi una tienda para cosas de casa y empecé la compra, y luego fui a Rimi, que es como el Carrefour.
Estuve cotilleando muchas cosas. En temas de geles y champús, hay muchos conocidos por todos, pero acabé comprando unos que son de la zona, por tema precio y por probar.
La panadería es enorme. Me perdía entre tanto pan y con tan buena pinta. Pero hubo dos cosas que me costó, tengo que reconocerlo: La leche y la salsa de tomate. La leche porque no tenía ni idea de cómo se decía ni en letón ni ruso. Así que por poco se me va la mano al Kéfir, que ya había probado anteriormente por curiosidad, por lo que por descarte, pude comprobar que "piens" es leche en letón :). Y la salsa de tomate, porque claro, había mil botes que ponían "tomātu", pero no sabía qué más ingredientes llevaban. Mirando en varios, veía que entre los ingredientes había "čili" así que por deducción esas las apartaba (odio el picante) y encontré un bote que era "tomātu pasta", con el que me quedé. Es un tomate raro porque es muy espeso, pero sin queja.
También compré tabaco de liar. No es muy habitual aquí. La chica que me atendió ni sabía donde lo tenía expuesto. De las marcas que me enseñó, sólo conocía una (Domingo) y después de comprarlo, me di cuenta de que tenía aroma cereza :s. El papel, deja mucho que desear, y lo de los filtros, no sé cómo describirlos. ¡Tienen 22mm de largo! Es casi más largo el filtro que el cigarro.

Al terminar de hacer la compra, vuelta a casa. Paré en la misma parada que había subido al principio, aunque mi desconocimiento de la ciudad me jugó una mala pasada, ya que de esta manera tuve que andar 15 minutos cargada como una mula, cuando me podría haber ahorrado unos cuantos. El camino fue largo, y encima no tenía a los dos chicos en la puerta esperándome, así que a subir yo todo.

Mi casero vino, pero ya un poco tarde, y desde que llegó hasta casi las 12 de la noche estuvo haciendo arreglillos. Así que mi idea de ir a la zona vieja se quedó en eso, una idea, porque no paré de estar conectada toda la tarde.

Como detalle, le comenté al casero si quería un café, y me dijo que sí, que se lo hacía sin problemas. Hirvió agua, echó café en su vaso (una buena cantidad) y cuando el agua estaba preparada, la echó en el vaso. ¡Café para valientes!  Yo sin embargo, sigo prefiriendo el café desde la cafetera italiana que cogí.

PD: Mientras escribía esto, tengo puesta de fondo la ECTV, una cadena para aprender inglés, para los de aquí, y echaron la noticia del Ecce Homo. Pobre señora

1 sept 2012

31.08.2012 Llegada

Todo llega. Lo que parecía que estaba lejos ya ha llegado.

El pasado 31 de agosto, empezó la aventura. Después de pasar por Madrid y Helsinki, llegué a mi destino. Eso sí, aproveché los vuelos para recuperar unas cuantas horas de sueño que me habían quedado por el camino como consecuencia de todas las fiestas que hay en agosto. Una locura. Lo que más me moló de los vuelos, fue el avión con las hélices por fuera en el que hicimos la ruta Helsinki-Riga, con cuatro asientos por fila. Hacía mucho que no me tocaba uno de esos.


Al llegar a Riga, sufrí mi primera tangada (y última por el momento). Como fruto de mi falta de previsión y organización, ya conocida por muchos, tuve que cambiar aquí mis euros por lats, y salí perdiendo bastante pasta. En fin. Después de eso, vi que me esperaba una chica con un letrerito con mi nombre. Es una chorrada, pero me hizo ilusión. Es la primera vez que me pasa. Monté en el taxi y ya nos pusimos de ruta.
Como el tío no tenía mucha idea de inglés, fue un viaje muy silencioso así que aproveché para ver la ciudad.
Riga es una ciudad con mucho espacio verde y muy llana. Si el tiempo acompaña, mucha gente usa la bici para moverse. La estructura, según me parece, es sencilla. Está la zona vieja que va a dar a la desembocadura del río Daugava. Saliendo de ella, hay unas cuantas avenidas a las que van a dar gran parte de las calles. Los edificios en los barrios suelen tener todos su zona verde, más o menos grande, por lo que la hace una ciudad extensa en espacio.

Cuando llegué al que va a ser mi apartamento, me estaban esperando una chica de la oficina, el casero y una amigo de él. Fueron todos unos caballeros, ya que es un 5º sin ascensor, y subir el maletón y otras cosas que tenía, iba a ser complicado. El apartamento es pequeñito pero acogedor. Parece calentito, y más le vale que lo sea. Los gastos por calefacción al contrario de lo que pensaba en un principio, pueden ser muy altos. Me comentaron que hay como un abuso por parte de la compañía eléctrica en ese aspecto. Así que ya veo que en todas partes cuecen habas con este tema.
Me ha dejado mil cosas para utilizar, y tengo televisión por cable. De España sólo coge el Canal 24 horas, suficiente para ponerme al día.
Como aun estaban recogiendo cosillas, mi compi y yo nos fuimos a dar una vuelta. Hicimos la ruta para ir a la oficina (menos de 15min a pie) y me la enseñó. También me explicó como va lo de los bonos del transporte público, así que ya me hice con uno de 20 viajes. Aquí tienen buses, trolebuses y tranvías. La red de transporte público es muy completa. Hay una web de transporte público que está muy bien, y también la tienen en inglés :)


Después del paseíllo, volvimos. Aunque no acabaron de recoger todo, se fueron y ya quedamos en que volvían hoy.
Con el cansancio acumulado de atrás, y todas las emociones juntas, dormí como hacía mucho tiempo que no dormía.