2 sept 2012

Comienzo tranquilo

Hoy ha sido un día tranquilo. Demasiado para mi gusto.

Me levanté a eso de las 10 de aquí, un poco remolona con la intención de ir a desayunar algo. llovía a ratos. Con la ducha larga que me metí, y ordenar un poco mis cosillas, ya me habían dado las 12.
Bajé en búsqueda de una cafetería, que me quedase de camino a la parada de bus a la que tenía que ir para ir a un centro comercial que me aconsejaron para todo tipo de compras. Y nada, sacando una gasolinera, ¡no vi de camino ninguna cafetería! A mí ya se me estaba haciendo un agujero en el estómago que empezaba a reclamar comida, dado que el día anterior con los nervios ni se acordó de pedirla.
Así que sin café ni nada, cogí el bus. Podía elegir entre varios, pero el 40 apareció de primero. por precaución, conté las paradas que tenían que pasar, siete, pero este bus ya indicaba dentro cuales eran las paradas siguientes.
Aunque puedes entrar por las puertas traseras, yo, como buena novata y buena ciudadana, iba a pasar el bono a la máquina igualmente.
Después de las siete paradas, llegamos al centro comercial Alfa. Tiene tanta fama que ¡hasta el nombre de la parada se llama igual! Es como si alguna de nuestras paradas de bus se llamara "El Corte Inglés"



Entré con la intención de hacer una compra gigantesca. Pero al final no fue tal. Sólo el hecho de pensar que luego me tenía que pegar una pateada cargada como una mula, me sacó las ganas. Así que decidí que sólo llevaría lo más urgente: Edredón, sábanas y algo de comida. Antes de ponerme a ello, di una vuelta, buscando una cafetería o algo donde comer. Algún sitio encontré antes de parar donde paré, pero sólo el hecho de no saber qué ponía en los letreritos de los locales, me echaba para atrás. Así que opté por mi café con leche y un dulce, donde sólo tenía que señalar.

Una cosa a destacar también, aunque no es en el pimer sitio que lo veo, es que aquí todos los comercios tienen el típico platito donde quieren que cuando les pagues dejes el dinero. No les gusta que se lo dés en mano. Las vueltas siempre siempre, te las dejan en el platito. Cuanto menor contacto físico, mejor.
Dando una vuelta me di cuenta de que la presencia de marcas españolas en este centro comercial no es pequeña. Hay un Zara, Pull & Bear, Bershka, Mango y un comercio de zapatos que se llama Alikante, el cual tiene una bandera de españa con un toro enorme (típico tópico).

Vi una tienda para cosas de casa y empecé la compra, y luego fui a Rimi, que es como el Carrefour.
Estuve cotilleando muchas cosas. En temas de geles y champús, hay muchos conocidos por todos, pero acabé comprando unos que son de la zona, por tema precio y por probar.
La panadería es enorme. Me perdía entre tanto pan y con tan buena pinta. Pero hubo dos cosas que me costó, tengo que reconocerlo: La leche y la salsa de tomate. La leche porque no tenía ni idea de cómo se decía ni en letón ni ruso. Así que por poco se me va la mano al Kéfir, que ya había probado anteriormente por curiosidad, por lo que por descarte, pude comprobar que "piens" es leche en letón :). Y la salsa de tomate, porque claro, había mil botes que ponían "tomātu", pero no sabía qué más ingredientes llevaban. Mirando en varios, veía que entre los ingredientes había "čili" así que por deducción esas las apartaba (odio el picante) y encontré un bote que era "tomātu pasta", con el que me quedé. Es un tomate raro porque es muy espeso, pero sin queja.
También compré tabaco de liar. No es muy habitual aquí. La chica que me atendió ni sabía donde lo tenía expuesto. De las marcas que me enseñó, sólo conocía una (Domingo) y después de comprarlo, me di cuenta de que tenía aroma cereza :s. El papel, deja mucho que desear, y lo de los filtros, no sé cómo describirlos. ¡Tienen 22mm de largo! Es casi más largo el filtro que el cigarro.

Al terminar de hacer la compra, vuelta a casa. Paré en la misma parada que había subido al principio, aunque mi desconocimiento de la ciudad me jugó una mala pasada, ya que de esta manera tuve que andar 15 minutos cargada como una mula, cuando me podría haber ahorrado unos cuantos. El camino fue largo, y encima no tenía a los dos chicos en la puerta esperándome, así que a subir yo todo.

Mi casero vino, pero ya un poco tarde, y desde que llegó hasta casi las 12 de la noche estuvo haciendo arreglillos. Así que mi idea de ir a la zona vieja se quedó en eso, una idea, porque no paré de estar conectada toda la tarde.

Como detalle, le comenté al casero si quería un café, y me dijo que sí, que se lo hacía sin problemas. Hirvió agua, echó café en su vaso (una buena cantidad) y cuando el agua estaba preparada, la echó en el vaso. ¡Café para valientes!  Yo sin embargo, sigo prefiriendo el café desde la cafetera italiana que cogí.

PD: Mientras escribía esto, tengo puesta de fondo la ECTV, una cadena para aprender inglés, para los de aquí, y echaron la noticia del Ecce Homo. Pobre señora

1 comentario:

  1. De ésta fijo que dejas el tabaco, porque si no lo haces ya puedes estar segura de que serás fumadora toda la vida.

    Por cierto, necesitas un teléfono que tenga traductor para poder hacer la compra con un mínimo de seguridad. :)

    Y lo del Ecce Homo no es para tanto, la señora es pintora, ha expuesto cuadros y todo, pero no le dejaron terminar. Seguro que si le dejan lo mejoraría. ;)

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